¿Has notado una pequeña carnosidad que crece sobre la parte blanca del ojo? Podría tratarse de un pterigión. Detectarlo a tiempo puede evitar molestias.
¿Qué es el pterigión?
Imagina que tienes un jardín perfectamente cuidado y, con el paso del tiempo, una enredadera comienza a crecer lentamente sobre el camino principal. Al principio apenas ocupa un pequeño espacio y parece no representar ningún problema. Sin embargo, si continúa avanzando, termina cubriendo gran parte del sendero e impide caminar con facilidad.
Algo similar ocurre con el pterigión, conocido popularmente como “carnosidad en el ojo”.
El pterigión es un crecimiento anormal de tejido sobre la conjuntiva —la membrana transparente que cubre la parte blanca del ojo— que poco a poco puede extenderse hacia la córnea, la estructura transparente por donde entra la luz.¹
Al inicio suele ser un problema estético o provocar molestias leves. Sin embargo, cuando continúa creciendo puede deformar la córnea, producir astigmatismo e incluso afectar la visión.¹
Es una enfermedad frecuente en personas que trabajan o realizan actividades al aire libre, especialmente en zonas con mucha exposición al sol, viento, polvo o ambientes secos.²
La buena noticia es que existen tratamientos eficaces para aliviar los síntomas y, cuando es necesario, eliminarlo mediante cirugía.¹
¿Cuáles son los síntomas del pterigión?
Muchas personas descubren el pterigión al observar una pequeña mancha o tejido rosado en el ojo. Conforme avanza, pueden aparecer síntomas como:
- Aparición de una carnosidad sobre la parte blanca del ojo.
- Enrojecimiento frecuente.
- Sensación de arena o cuerpo extraño.
- Ardor o irritación.
- Ojo seco.
- Lagrimeo constante.
- Sensibilidad a la luz.
- Visión borrosa cuando invade la córnea.
- Molestia al utilizar lentes de contacto.¹
Algunas personas no presentan molestias durante años, mientras que otras experimentan irritación constante desde etapas tempranas.
¿Qué causa el pterigión?
El desarrollo del pterigión está relacionado con la exposición continua a factores ambientales.² Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Exposición prolongada a los rayos ultravioleta (UV).
- Trabajar al aire libre durante largos periodos.
- Exposición constante al viento.
- Ambientes con polvo o arena.
- Climas secos o de baja humedad.
- Irritación ocular crónica.
- Predisposición genética.
Por eso el pterigión es más frecuente en agricultores, pescadores, albañiles, conductores, deportistas al aire libre y personas que viven en regiones con alta radiación solar.²
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico generalmente se realiza mediante una exploración oftalmológica completa utilizando lámpara de hendidura y otros estudios complementarios cuando son necesarios.¹
El especialista puede efectuar:
- Exploración con lámpara de hendidura.
- Evaluación de la córnea.
- Medición de la agudeza visual.
- Topografía corneal para identificar si el crecimiento está provocando astigmatismo.
- Valoración del tamaño y la extensión del pterigión.
Detectarlo oportunamente permite decidir el momento más adecuado para iniciar tratamiento o indicar cirugía.
Tratamiento del pterigión
El tratamiento dependerá del tamaño del pterigión, los síntomas y si existe afectación visual.¹
Las opciones más utilizadas incluyen:
- Lágrimas artificiales, para disminuir la irritación y mejorar la lubricación ocular.
- Medicamentos antiinflamatorios, indicados por el oftalmólogo cuando existe inflamación importante.
- Uso de lentes con protección UV, para disminuir la progresión relacionada con la exposición solar.
- Protección contra el viento, polvo y ambientes secos, utilizando lentes envolventes cuando sea necesario.
- Cirugía de pterigión, cuando el tejido continúa creciendo, afecta la visión, produce astigmatismo significativo o genera molestias persistentes.
Actualmente, la cirugía con autoinjerto conjuntival es una de las técnicas más utilizadas porque disminuye significativamente la probabilidad de recurrencia.³
¿Cómo es la vida después del tratamiento?
Muchas personas llegan preocupadas porque sienten que la carnosidad continúa creciendo y temen perder la visión.
Después del tratamiento adecuado, especialmente cuando se realiza la cirugía en el momento indicado, la mayoría experimenta una disminución importante del enrojecimiento, la irritación y la sensación de cuerpo extraño.¹
Además de mejorar la comodidad visual, muchos pacientes recuperan la confianza al sentirse más cómodos con la apariencia de sus ojos.
Tras la cirugía es importante utilizar los medicamentos indicados y proteger los ojos del sol para disminuir el riesgo de que el pterigión vuelva a aparecer.³
Cuidar tus ojos hoy puede evitar problemas mañana
El pterigión suele crecer lentamente, por lo que muchas personas piensan que no representa un problema importante. Sin embargo, dejarlo avanzar puede ocasionar molestias constantes e incluso afectar la calidad de la visión.¹
Usar lentes con protección contra rayos ultravioleta, proteger los ojos del viento y acudir a revisiones oftalmológicas periódicas son medidas sencillas que ayudan a reducir el riesgo de progresión.²
Si notas una carnosidad, enrojecimiento frecuente o molestias persistentes, una valoración oftalmológica permitirá determinar el tratamiento más adecuado y ayudarte a conservar una visión clara durante muchos años.
Cirujano Oftalmólogo con Especialidad en Retina
- 25 años de Experiencia
- Cedula Médico Cirujano: 2106308
- Cedula Especialidad: 0007330
Referencias
¹ American Academy of Ophthalmology (AAO). Pterygium (Surfer’s Eye). Disponible en: https://www.aao.org/eye-health/diseases/pinguecula-pterygium
² Asociación Panamericana de Oftalmología (PAAO). Recursos de educación para pacientes sobre enfermedades de la superficie ocular. Disponible en: https://paao.org
³ American Society of Cataract and Refractive Surgery (ASCRS). Información para pacientes sobre cirugía de pterigión y prevención de recurrencia. Disponible en: https://www.ascrs.org